Como bien lo dice Fito, “la mejor cantante argentina de la historia”.
Sera extrañada por todo Latinoamerica.
Como bien lo dice Fito, “la mejor cantante argentina de la historia”.
Sera extrañada por todo Latinoamerica.
Correspondencia y poesia entre Manuel Ardon y Carlos Varela.
Esas campanas, que acuerpan sus latidos en colores
Y se abrigan en noches y oscuranas
Esas campanas reinas del olvido
De noches sucedidas en buen karma
Esas campanas sueñan, con mas brios
Con mas honores de colores y esperanzas
Buscar, un instrumento intravenoso
Una alquimia del verbo y sus constancias
Un dulzor de llamarse sopa blanca
Un carmín rojo encendido en la solapa
Mejillas del olor, hoy al Dios nocturno acostumbradas
Reinas, no se supongan en olvidos
Aprendan a donar gruesa sus faldas.

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He intentado recorrer los caminos diversos, me he acuerpado de sol en nuestra tierra. Después del terremoto he sosegado el espacio negociable; me entero de lo burdo y de lo amable, del amor socavado hasta este tiempo, del verbo alucinado hacia el olvido, y me pregunto entonces en lamento, en socorrer espacio en lo vivido.

Erase allá por el 2000, cuando y motivados por el gusto de su música, verbo e irreverencias, decidimos un par de mozalbetes, aventurarnos en montar un concierto con Joaquín Sabina en Costa Rica, ajustamos bolsillos. Nos sorprendió el llevar a buen término la negociación de la traída del artista a suelo tico, esto por cuanto otros mercaderes más diestros en estas lides, es decir con más espuela, competían junto a nosotros para traer al flaco. La gira se apodaba “19 días y 500 noches”.
No quiero entrar en los detalles propios del concierto, pues todos conocen su trabajo, prefiero hablar de mis vivencias junto a Joaquín.
Huberto Chaves, un buen amigo, compañero de luchas guerrilleras, en determinado momento viajo a España, ahí conoce el trabajo de Joaquín. Por cosas de la vida el me regala el primer casete, titulado, ’’’’’’’’’’’. Desde este momento me volví fan del tipo y empecé -igualmente- a copiar casetes y y someter sus letras y músicas a oídos de amigos.
Conocí a Joaquín en su primera gira a Costa Rica en el Cuartel de la Boca del Monte. Alguien filtró la información de que el tipo estaría allí una noche. Lo cierto del caso es que llegue al bar junto a mi gran hermano Eugenio Montero, decididos a conocerle.